domingo, 20 de febrero de 2011

¿Qué hacías tú el 23-F?

Hoy los periódicos nacionales ponen especial atención en el aniversario del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Entre testimonios de periodistas, políticos y la particular visión de cierto articulista que va a su bola, me he detenido leyendo este artículo de El País.

Ese día aún faltaban seis años para que yo naciese y seis meses para que lo hiciera mi hermano Carlos. Pero si preguntas en mi familia, cada uno lo vivió de una forma. Me imagino a mi abuela Lola histérica, loca de preocupación, nerviosita perdida. A diferencia de millones de españoles, no creo que mi abuela estuviera  especialmente preocupada por las consecuencias políticas del golpe a largo plazo, sino por ese justo día y los que le sucederían.

Y es que, como el Golpe de Estado, mis padres también cumplen su 30 aniversario estos días. El 23-F dos jóvenes de 20 años recién casados pasaban los primeros días de su luna de miel en Madrid, en casa de unos tíos. Ese día salieron pronto, pasearon por Madrid, comieron cerca de la Plaza Mayor y, ya tarde, volvieron al piso de sus tíos en el barrio del Pilar.

Sus tíos les esperaban ansiosos; mis abuelos habían llamado preguntando y nadie sabía dónde estaban. Ellos habían pasado el día paseando, conociendo la capital, despreocupados. Sí habían oído sirenas, algún tanque... pero creyeron que debía ser normal en Madrid. Ese día no leyeron el periódico ni vieron la televisión hasta por la noche y, aún así, ese día salieron a tomar algo por el barrio.

Siempre los periodistas tendemos a exagerar la realidad. Parece que todos tenemos que haber hecho cosas interesantes cuando se produce un hecho históricamente relevante. Pues miren, Rajoy se cortaba el pelo y Zapatero estudiaba para un examen. Y solo dos días antes del golpe, mientras los militares sublevados conspiraban, mis padres se estaban casando.

martes, 28 de diciembre de 2010

País de pandereta

Este año 2010 acaba mal y los periodistas vamos de mal en peor. Más precariedad, más despidos, pocas ideas nuevas, falta de apoyo... la situación es crítica. Desaparecen periódicos de provincias, se reducen al mínimo las plantillas y se llenan los despachos de becarios (más aún). Trabajar gratis (o casi) es algo habitual para miles de estudiantes de periodismo y nos podemos considerar afortunados los que, al menos, tenemos un horario fijo.

En estos días en los que parece que hay que el empleado debe dar las gracias a sus jefes por permitirle trabajar, no es de extrañar que el canal de información CNN+ eche el cierre. Lo que creo que debería avergonzar a quien quiera que haya tomado la decisión es que el espacio que deja en la TDT lo vaya a ocupar un canal 24 horas de Gran Hermano.

Y aquí surge la pregunta del millón: ¿El corazón gusta a los españoles o se lo tragan porque la oferta es grandísima? Soy pesimista al respecto. Creo que España, hoy todavía, es un país de pandereta. De chiste, pero chiste malo. Vivimos en un país donde todos se meten en la vida de todos y, si es la de un famoso, hacemos negocio con ello. En un país donde dices que estudias periodismo y te preguntan si lo haces porque quieres salir en Sálvame.

Así que no. No me extraña que cierren CNN+. Y no. No me extraña que la audiencia de Gran Hermano 24 horas supere en audiencia al actual canal informativo. No me parece raro; sólo me entristece.

viernes, 10 de septiembre de 2010

¿Se puede creer en un final de la violencia?

Yo siempre había creído que el diálogo era la única manera de solucionar los problemas. La violencia no valía, porque el dolor sólo engendra dolor y se expande en bucles infinitos de destrucción. La ley del ojo por ojo nunca me gustó. Hay más de un tuerto sin culpa ni pena, que paga por estar en el lugar y momento equivocados.

Caso a parte es el de ETA en España (y Euskadi, claro). Siempre defendí que, para acabar con los terroristas, había que empezar por la educación en las escuelas. No educar en el odio es un buen punto de partida, creo yo.

Pero en un momento determinado mi forma de pensar dio un giro radical. Fue un siete de marzo, a dos días de las elecciones generales de 2008. Estaba en la Plaza Mayor de Morales de Toro con unas 300 personas más y con una sensación de impotencia que lo llenaba todo.

No conocía a Isaías Carrasco, pero había pasado muchas veces junto a su casa. Su hija mayor era de mi edad. A su hija menor, como he podido saber después, le siguen haciendo la vida imposible en el instituto.

No le conocía, pero ese día la sangre me hervía de rabia. No era un asesinato político, porque se había retirado de la vida política un año antes. Fue un tiro por la espalda. A mala leche. Al blanco más fácil.

Antes pensaba que se podía dialogar con un grupo de asesinos. Que, al fin y al cabo eran personas. Desde ese día, la verdad, ya no sé qué pensar.

lunes, 7 de junio de 2010

Zorras y zorros

Cuando se dice que un hombre es un zorro, uno se refiere a un tipo fiestero, un borracho, un viva la Virgen. Eso sí, si el adjetivo se pone en femenino, la señora pasa a ser señorita. Y de las que cobran por hacérselo con un tío. El machismo está en el lenguaje popular y supongo que, con el tiempo, se irá adaptando a los cambios de la sociedad. Puede que nuestros hijos identifiquen zorra con borrachera o la hembra del animal, que no de la especie humana. Mientras, quienes tienen que actuar ahora son los generadores de Opinión Pública, esto es, políticos y periodistas, incluso de los que no lo son pero actúan como tal. Su papel es eliminar el lenguaje machista de los medios de comunicación y, por una vez, dar ejemplo. 


Y ni me molesto en nombrar a este tipo, que debería, como poco, lavarse la boca con jabón. O, al menos, leerse el artículo 20 de la Constitución Española, ya que se presume de ser español con la boca llena. A mí gente así se me atraganta. 

viernes, 14 de mayo de 2010

Yo estoy con Garzón

Porque yo también creo que los falangistas no deberían volver a ganar. Por quienes perdieron a sus familias. Por los niños robados de sus hogares. Por mis padres y mis abuelos. Por los asesinados en nombre de la guerra. Por la recuperación de la memoria colectiva de este país. Porque ya era hora de que alguien haga algo. Yo estoy con Garzón. 

martes, 20 de abril de 2010

¿Resucitará el iPad el periodismo?

Y la pregunta del millón es:

¿Resucitará el iPad el periodismo?

La respuesta la tendremos en unos meses.

sábado, 10 de abril de 2010

¿Hay algo que no ha cambiado entre el periodismo de hoy y el de antes?

sábado, 20 de marzo de 2010

Los malos periodistas deberían ir al infierno

viernes, 12 de marzo de 2010

Miguel Delibes, el hombre que no temía a la muerte


"Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales"


Hoy, el hombre que no temía a la muerte, ha muerto. Mañana descansará con su mujer. 

miércoles, 3 de marzo de 2010

Yo no creo que la historia quiera mártires

Once años y medio de cárcel, 23 huelgas de hambre y 48 años en el cuerpo. Guillermo Fariñas era psicólogo y periodista en Cuba. Ahora es una cadavera andante, un aspirante a mártir y el relevo de Orlando Zapata.

Si yo ahora escribiese que mi país es una mierda no pasaría nada. Como mucho algún lector patriótico me reglaría malas palabras. Pero si lo dices en Cuba, lo más probable es que acabes en la cárcel.

Guillermo Fariñas está preparado para morir. ¿Estará la sociedad preparada para aceptar que Cuba es una dictadura?

Hoy hay que leer este artículo de El País.

 
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